EL HILO INVISIBLE

Por Dulcinea Segura

Como en un tejido invisible, los cuerpos se entrelazan metafóricamente en Poéticas de gravedad. Operaciones para dimensionar un cuerpo suspendido, la nueva creación del director escénico, coreógrafo, docente e investigador Edgardo Mercado. El título nos hace pensar. La gravedad puede referirse a la física y generarnos un imaginario intergaláctico, futurista, de la amplitud del universo. Pero la palabra también juega con otras acepciones. Etimológicamente proviene del latín gravitas formado a partir de gravis ‘pesado’, ‘importante’[1], que nos lleva a preguntarnos si el tema que aborda reviste cierta gravedad. Con las referencias del subtítulo sobre dimensionar un cuerpo suspendido, tenemos más pistas para ir dilucidando qué es lo importante que nos propone esta producción.

Sabemos que se trata de una instalación performática transdisciplinaria que cruza performance, física de partículas, cosmología y arquitectura somática. De esta manera, ofrece una experiencia inmersiva en la que la gravedad deja de ser una ley abstracta para convertirse en experiencia sensible a través de cuerpos, objetos y dispositivos perceptivos, tal como anuncian en su gacetilla.

La obra inicia con una entrada que podríamos calificar como ‘misteriosa’, o al menos que puede generar cierta intriga. El grupo de intérpretes invita a cruzar por encima de una especie de bolsa tubular llena de aire, algo posible de realizar con su ayuda. Desde este pequeño gesto somos incluidos como parte de esa poética que comienza a crearse.

Al apelar a dinámicas participativas el trabajo podría recordar las propuestas estéticas de De la guarda o Fuerza bruta. Sucede lo mismo con relación al espacio amplio en el que se desarrolla la puesta escénica. Pero Poéticas de gravedad apela a otra vinculación con el cuerpo y los sentidos.

En la vinculación que se establece con los materiales, el grupo de intérpretes busca la participación del público desde una invitación sensible, de contacto y contagio espontáneo. La masa humana que participa y se mueve nos lleva a reflexionar respecto a la noción de masa, que tiene que ver con la cantidad de materia de un cuerpo expresada en su magnitud física. Pensemos en las magnitudes de un cuerpo colectivo.

La escenografía inmersa en un ambiente industrial está compuesta por esa especie de meteoritos de aire, rocas inflables de diferentes dimensiones que el grupo de intérpretes manipula, y que introduce un imaginario intergaláctico. Un paisaje en el que la coreografía se despliega como una investigación científica que explora mundos extraterrestres.

Pero la invitación es a habitar esta tierra, este contexto, con las imaginaciones creativas abiertas y atentas a toda la potencia que puede reunir un colectivo humano empático y unido.

El público se desplaza por invitación o por ósmosis, es parte molecular de esos cuerpos en red que se organizan en el espacio de la nave. Las personas circulan y se encuentran en medio de la propuesta, como parte activa de su desarrollo. Tocan, miran, escuchan, sienten. Son indispensables para que el experimento avance.

Y los materiales suenan, tienen su propia musicalidad activada por las manos del público y por el músico que inventa los sonidos justos para ese paisaje de neuronas humanas haciendo sinapsis en la inestabilidad.

Lo grave se vuelca a la existencia, preocupante, difícil, una situación extrema. Puede aludir a un contexto duro. ¿Qué pasa entonces cuando hay participación activa y podemos ser parte de lo mismo? Cuando toda la grupalidad está adentro, en la misma historia, tal como el público se introduce en ese universo lunar, azul, como una gran ballena de paredes espejadas, donde el espejo en el que se puede ver reflejado el público es el otrx.

La gravedad nos sostiene como una fuerza que aumenta cuando hay reunión. Este “ecosistema cambiante” al que es invitado el público, muestra que la experiencia del arte es la que da sentido a la existencia. Y también busca, como expresa Mercado sobre la obra “hacer visible el hilo invisible que nos mantiene unidos en este planeta”.

Qué: Poéticas de la gravedad. Operaciones para dimensionar un cuerpo suspendido

Quién: Idea, puesta en escena, dirección coreográfica y general: Edgardo Mercado. – Música en vivo y diseño sonoro: Javier Bustos. – Performers: Victoria Maurizi, Josefina De Castris, Abril Lukac, Gabriela Azar, Valentín Caringella, Camila Bianchi, Debon Vidal Brevis.- Consejera en arquitectura somática y diseño de objetos inflables: Arquitecta María Auxiliadora Gálvez.- Realización de objetos inflables: María Cristina Suárez.- Consejera Científica por el Observatorio Pierre Auger y QUBIC: Beatriz García.- Consejero científico principal: Daniel de Florian.-Diseño de Iluminación: Fernando Berreta.- Entrenamiento somático: Eugenia Estevez y María Auxiliadora Gálvez.- Asistentes de dirección: Belén Válido y Daniela Billordo.- Producción artística y ejecutiva: Ianina Maglia.-Registro y edición audiovisual: Federico Pérez Gelardi.- 

Cuándo: sábado 02/05 a las 21.30hs

Dónde: LABA, Laboratorio de Artes Buenos Aires – Fraga 648, Chacarita


[1] gravedad | El Castellano – Todo sobre el idioma español: gramática, dudas, etimolgía y diccionario

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